
La placa base es la pieza que menos ilusión hace comprar y la que más condiciona todo lo demás. No aporta fotogramas ni velocidad, pero decide qué procesador puedes poner, cuánta memoria admites, cuántos discos caben y si dentro de tres años podrás mejorar algo sin cambiarlo todo.
Se elige en cinco pasos, y en este orden.
Paso 1: el socket, que no admite negociación
El socket es el zócalo donde encaja el procesador. Cada familia de procesadores usa el suyo, y no hay adaptadores ni apaños.
O sea que la secuencia correcta es: eliges procesador, y eso te dice qué sockets sirven. Al revés no funciona.
Aquí hay un detalle que vale dinero a largo plazo. AMD ha mantenido históricamente sus sockets durante varias generaciones, así que un equipo suyo suele admitir un procesador más moderno años después cambiando solo esa pieza. Intel ha cambiado de socket con más frecuencia, lo que a menudo obliga a cambiar también la placa y la memoria.
Si te interesa poder mejorar el equipo por partes, esto pesa más que cualquier diferencia de rendimiento del primer día.
Paso 2: el tamaño
| Formato | Tamaño | Para quién |
|---|---|---|
| ATX | 305 × 244 mm | Lo estándar. Más ranuras, más puertos, mejor refrigeración. Si la caja lo admite, esta. |
| Micro-ATX | 244 × 244 mm | El equilibrio. Suele bastar y sale más barata. |
| Mini-ITX | 170 × 170 mm | Equipos pequeños. Una sola ranura de expansión, dos de memoria, y montar dentro es incómodo. Además cuesta más. |
Dos advertencias sobre Mini-ITX: pagas más por menos prestaciones, y el espacio ajustado limita qué refrigeración y qué gráfica caben. Tiene todo el sentido si quieres un equipo pequeño de verdad, y ninguno si solo te parece más bonito.
Una placa pequeña siempre cabe en una caja grande. Al revés no.
Paso 3: el chipset
El chipset es el conjunto de circuitos que gestiona la comunicación entre las piezas. Determina cuántos puertos rápidos tienes y qué funciones avanzadas están disponibles.
Sin entrar en nomenclaturas que cambian cada generación, hay tres niveles:
- Gama de entrada. Lo básico funciona perfectamente. Menos puertos rápidos y sin opciones de ajuste fino. Para ofimática va sobrado.
- Gama media. El punto dulce para la mayoría. Puertos suficientes, buena alimentación del procesador y, según el fabricante, opciones para subir la velocidad de la memoria.
- Gama alta. Muchas líneas rápidas, todas las opciones de ajuste y alimentación reforzada. Solo tiene sentido con procesadores potentes o si vas a llenar la placa de discos y tarjetas.
Un consejo que ahorra dinero: comprar una placa de gama alta para un procesador de gama media es tirar euros. La placa no hace que el procesador rinda más.
Paso 4: lo que hay que mirar en la ficha
Ranuras de memoria
Dos o cuatro. Con cuatro puedes ampliar después sin tirar lo que tienes. Comprueba también el máximo que admite y qué velocidades soporta oficialmente.
Ranuras para discos M.2
Aquí está la trampa más común de todas. Muchas placas comparten líneas de datos entre las ranuras M.2 y otros conectores. Al ocupar la segunda ranura de disco, se desactivan un par de puertos SATA, o la ranura de la gráfica pasa a la mitad de velocidad.
Esto viene explicado en el manual de la placa, que está en la web del fabricante y se descarga gratis. Léelo antes de comprar si piensas poner más de un disco M.2. Es media hora que evita un problema irreversible.
Alimentación del procesador
Los circuitos que llevan corriente al procesador. Si son escasos para un procesador exigente, se calientan y este baja su velocidad para protegerse: acabas con menos rendimiento del que compraste.
No hace falta que entiendas los detalles. Basta con buscar análisis de la placa concreta junto al procesador que quieras poner. Si alguien ya ha probado esa combinación, lo dirá.
Puertos traseros
Los que están soldados atrás son los que vas a tener siempre. Cuéntalos y compáralos con lo que enchufas.
Mira si trae salida de vídeo (necesaria si vas a usar los gráficos integrados), red de 2,5 Gb si tienes más de un giga contratado, y WiFi integrado si no vas a tirar cable.
Paso 5: cuánto gastarte
| Tipo de equipo | Presupuesto de placa |
|---|---|
| Ofimática y navegar | 70 – 110 €. Cualquiera de entrada del socket correcto. |
| Juego y uso general | 120 – 200 €. Gama media. Es donde mejor se aprovecha el dinero. |
| Trabajo pesado o muchos discos | 200 – 350 €. Aquí sí se aprovechan las líneas de más. |
| Más de 350 € | Solo con procesador tope de gama o necesidades muy concretas. |
Un aviso sobre la BIOS
Si compras una placa de un socket que lleva tiempo en el mercado y un procesador reciente, puede que la placa venga con una versión de BIOS que aún no conoce ese procesador. Resultado: no arranca.
Se soluciona actualizando la BIOS, pero para eso normalmente hace falta un procesador compatible que ya funcione, y ahí está el círculo vicioso.
Busca si la placa tiene una función de actualización sin procesador. Suele llamarse BIOS Flashback o parecido, y permite actualizarla con solo un pendrive y la fuente conectada. Si vas a montar una combinación así, que la placa la tenga.
Cómo se ha hecho este artículo: las características descritas proceden de la documentación técnica publicada por los fabricantes de placas. El reparto de líneas entre ranuras varía en cada modelo y siempre aparece en su manual oficial.
