
La tarjeta gráfica es la pieza más cara de un ordenador para jugar y la que más fácil es comprar mal. Sobre todo porque los nombres están diseñados para confundir.
Empezamos por ahí, que es donde se pierde más dinero.
Descifrar el nombre
Los nombres llevan casi siempre la misma estructura: una marca, un número de generación y un número de gama.
El segundo número, el de gama, es el que manda. Un modelo de gama alta de hace dos generaciones puede rendir más que uno de gama baja actual, aunque el segundo tenga el número de generación más grande.
Dicho de otro modo: no compares generaciones, compara posiciones dentro de su gama. Y luego busca una comparativa medida entre los dos modelos concretos, que es lo único que zanja la duda.
Cuidado especial con los sufijos. Una misma cifra con letras distintas puede esconder tarjetas con un 30 % de diferencia de rendimiento. Y en portátiles, el mismo nombre que en sobremesa designa una tarjeta bastante menos potente.
Elige por resolución, no por presupuesto
Este es el criterio que ordena la compra. La resolución de tu monitor determina cuánto trabajo tiene que hacer la gráfica, y multiplica muy rápido.
| Resolución | Píxeles por fotograma | Trabajo relativo |
|---|---|---|
| 1080p (1920 × 1080) | 2.073.600 | 1× |
| 1440p (2560 × 1440) | 3.686.400 | 1,8× |
| 4K (3840 × 2160) | 8.294.400 | 4× |
Ahí está el motivo de que jugar en 4K sea tan caro. No es marketing: es que hay cuatro veces más trabajo.
Y por eso el error más común es comprar una gráfica potente para un monitor de 1080p a 60 Hz. La gráfica genera fotogramas que el monitor no puede mostrar. Estás pagando por nada.
Antes de elegir tarjeta, mira la resolución y los hercios de tu monitor. Si vas a cambiar el monitor también, decide eso primero.
La memoria de vídeo, que ahora sí importa
La VRAM es la memoria propia de la tarjeta. Guarda las texturas y todo lo que necesita tener a mano.
Cuando se queda corta no baja el rendimiento poco a poco: se desploma. Aparecen tirones bruscos y texturas que cargan tarde, aunque la tarjeta sea potente. Es un límite duro, no gradual.
| Uso | VRAM mínima razonable |
|---|---|
| 1080p, calidad media | 8 GB |
| 1080p y 1440p, calidad alta | 12 GB |
| 4K, o texturas en ultra | 16 GB |
| Trabajo con vídeo, 3D o modelos de IA en local | 16 GB en adelante, cuanta más mejor |
Desconfía de tarjetas potentes con poca memoria. Es un recorte que no se nota el primer año y sí el tercero, cuando los juegos piden más.
Las tecnologías de reconstrucción cambian la cuenta
Hoy casi ninguna tarjeta genera los píxeles a pelo. Renderizan a menos resolución y reconstruyen la imagen hasta la resolución final, con resultados bastante buenos.
Esto cambia el cálculo: una tarjeta de gama media con buena reconstrucción puede mover 1440p con soltura, cosa que hace unos años pedía gama alta.
Dos avisos. La calidad de la reconstrucción varía entre fabricantes y entre juegos. Y la generación de fotogramas adicionales mejora la fluidez aparente pero no reduce la latencia: si juegas a algo competitivo, no te ayuda.
Lo que hay que comprobar antes de pagar
- Que quepa en la caja. Las gráficas actuales son enormes. Mide el espacio disponible y compáralo con la longitud de la tarjeta. Es un chasco muy frecuente.
- Cuántas ranuras ocupa. Muchas ocupan tres. Si tienes algo más en la placa, se queda sin sitio.
- La fuente de alimentación. Mira los vatios recomendados y qué conectores pide. Algunas usan un conector nuevo que tu fuente igual no trae.
- Los puertos de vídeo. Que tenga los que usa tu monitor, y en la versión adecuada para tus hercios.
- Si no juegas, igual no la necesitas. Muchos procesadores traen gráficos integrados de sobra para ofimática y vídeo. Ahorrarte la tarjeta entera es una opción legítima.
Reparto del presupuesto
En un equipo para jugar, la gráfica se lleva la parte grande: entre el 35 y el 45 % del total. Es la pieza que más manda en los fotogramas.
Pasar del 50 % suele ser un error: acabas con una gráfica que el procesador no puede alimentar, o sin memoria suficiente, y no ves el rendimiento que pagaste.
¿Y de segunda mano?
Es donde está la mejor relación calidad-precio, con cuidado.
Qué mirar: pide fotos del modelo real encendido, pregunta cuánto tiempo la han tenido y para qué, y comprueba que quede garantía si es reciente. Una tarjeta que ha trabajado día y noche minando está más gastada de lo que parece por fuera.
Si puedes probarla antes de pagar, pruébala. Media hora de un juego exigente saca los problemas de temperatura que un arranque no revela.
Cómo se ha hecho este artículo: el cálculo de píxeles por resolución es propio. El resto de criterios procede de las especificaciones de los fabricantes y de las pautas habituales en análisis de rendimiento. Para comparar dos modelos concretos, busca pruebas medidas en los juegos y la resolución que vayas a usar.
