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Las páginas que tu web necesita sí o sí (y cómo hacerlas bien)

Tableta sobre un soporte mostrando la maqueta de una página web con bloques de secciones, junto a notas adhesivas de colores

Montas la web, publicas unos cuantos artículos y te quedas con la sensación de que algo falta. Normalmente es esto: las páginas que no son contenido pero sin las cuales una web no parece seria.

Son cuatro. Te cuento qué debe llevar cada una y los fallos que se repiten siempre.

1. Contacto

La más importante de las cuatro, y la que más gente descuida.

Una web sin forma clara de contactar levanta sospechas, y no solo entre los visitantes. Si en algún momento quieres monetizar con publicidad, las plataformas la miran. Que no haya manera de hablar contigo es motivo de rechazo en varias de ellas.

Qué poner

  • Un formulario, que es lo más cómodo para quien escribe y te evita publicar tu correo a la vista de los robots de spam.
  • Qué esperar. «Respondo en dos o tres días laborables» vale más que el silencio. La gente escribe más cuando sabe que alguien lee.
  • Para qué sirve escribirte. Dudas, errores que hayan visto, propuestas. Orientar reduce los mensajes que no van a ningún sitio.

Los fallos de siempre

Pedir demasiados datos. Nombre, correo y mensaje bastan. Cada campo extra que añades, menos gente termina el formulario.

No probarlo nunca. Rellénalo tú desde el móvil y comprueba que el mensaje llega. Los formularios que no envían nada son más comunes de lo que parece, y no avisan.

Y una que importa legalmente: si recoges datos personales, necesitas una casilla de consentimiento con enlace a tu política de privacidad. Sin marcar por defecto.

2. Sobre mí, o sobre el proyecto

Esta página contesta a una pregunta muy concreta que se hace tu visitante: ¿por qué debería fiarme de lo que dice esta web?

Google le da vueltas a lo mismo. Lleva años valorando señales de quién está detrás de un contenido y de por qué tiene algo que aportar sobre ese tema.

Qué funciona

  • Por qué existe la web. Qué te llevó a montarla. Concreto, no genérico.
  • Qué sabes del tema. Formación, trabajo, años de afición. Lo que sea, pero real.
  • Cómo trabajas. De dónde sacas la información. Esto vale mucho y casi nadie lo pone.
  • Cómo se financia. Publicidad, afiliación, nada. Decirlo claro genera confianza en lugar de restarla.

Evita el relleno tipo «somos un equipo de apasionados de la tecnología comprometidos con la excelencia». No dice nada y se nota.

3. Preguntas frecuentes

Esta es opcional, pero cuando se hace bien rinde mucho.

De dónde salen las preguntas

Aquí está la clave, y es donde casi todo el mundo se equivoca. Una página de FAQ no se inventa: se recopila.

Tienes tres fuentes reales:

  1. Lo que te preguntan por correo. Si una duda te llega tres veces, va a la FAQ.
  2. Search Console. En el informe de rendimiento tienes las búsquedas reales con las que la gente llega a tu web. Ahí hay preguntas literales.
  3. El apartado de Google «Otras preguntas de los usuarios». Busca tu tema y mira qué sale.

Una FAQ con preguntas inventadas se nota enseguida y no la lee nadie.

Cómo montarla

WordPress trae de serie un bloque de Detalles que crea un desplegable. No necesitas plugin para esto.

Si quieres que Google entienda que es una FAQ, hace falta marcado de datos estructurados. Los plugins de SEO como Rank Math o Yoast traen un bloque que lo genera solo.

Un apunte para que no te lleves un chasco: Google redujo hace tiempo la aparición de FAQ enriquecidas en los resultados. Ponerlo sigue estando bien, pero no cuentes con que tu FAQ salga desplegada en el buscador.

4. Las páginas legales

La parte aburrida, y la única que puede costarte dinero si la ignoras.

PáginaCuándo la necesitas
Aviso legalSiempre. Identifica quién hay detrás de la web.
Política de privacidadEn cuanto recojas cualquier dato: formularios, comentarios, analítica.
Política de cookiesSi usas cookies que no sean estrictamente necesarias. Con analítica o publicidad, sí.
Condiciones de usoSi vendes algo o hay registro de usuarios.

Sobre las cookies, dos cosas que se hacen mal constantemente:

  • Rechazar tiene que ser tan fácil como aceptar. Un botón de «Aceptar» grande y el de rechazar escondido en un submenú no cumple. Las autoridades de protección de datos europeas han sido claras con esto.
  • Las cookies no se cargan antes de que el visitante acepte. Muchos avisos se ven bonitos y mientras tanto ya han cargado la analítica. Eso no vale.

Hay plugins que generan estos textos a partir de un cuestionario y gestionan el consentimiento. Instala uno solo: dos gestores de cookies a la vez se estorban y acaban registrando mal el consentimiento.

Si tu web es un negocio de verdad, que un profesional revise los textos. Una plantilla genérica te cubre a medias.

Dónde colocarlas

Contacto y Sobre, en el menú principal. Son páginas que la gente busca a propósito.

Las legales, en el pie. Ahí es donde todo el mundo las busca, y llenar el menú de arriba con ellas resta espacio a lo importante.

Un detalle de WordPress que causa líos: hay una opción que añade automáticamente al menú cada página nueva que creas. Acaba metiéndote las legales en el menú de arriba sin que te enteres. Está en Apariencia, Menús, en las opciones de abajo del todo. Desactívala.

Repaso rápido

  • Contacto con formulario probado desde el móvil.
  • Sobre con quién eres, qué sabes y cómo se financia la web.
  • FAQ solo con preguntas que te hagan de verdad.
  • Legales en el pie, un único gestor de cookies, y rechazar tan fácil como aceptar.

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