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Monitor para jugar: qué mirar y en qué orden

Cabecera del artículo «Monitor para jugar: qué mirar y en qué orden», de la sección Pantallas y sonido de TecniEasy

Para jugar, el monitor manda más de lo que la gente cree. Puedes tener una tarjeta gráfica excelente y estar desperdiciando la mitad de lo que hace porque la pantalla no da para más.

Se elige en este orden: primero resolución y hercios, después el resto.

Resolución y hercios van juntos

Estos dos parámetros hay que decidirlos a la vez, porque están atados a lo que tu gráfica puede mover.

De nada sirve un monitor de 240 Hz si tu equipo genera 80 fotogramas por segundo en los juegos que juegas. Y tampoco sirve un 4K si para llegar a él tienes que bajar todo a calidad mínima.

ResoluciónHercios que tienen sentidoPara quién
1080p144 a 240 HzJuego competitivo, o gráfica modesta. Fácil mover muchos fotogramas.
1440p144 a 180 HzEl punto dulce hoy. Salto visible de nitidez sin disparar lo que exige.
4K120 a 144 HzJuego inmersivo con gráfica potente. Caro de mover.

Una comprobación honesta antes de comprar: mira cuántos fotogramas te da tu equipo ahora mismo en los juegos a los que juegas de verdad. Ese número, y no el de la caja del monitor, es tu punto de partida.

Los hercios: dónde se nota y dónde ya no

El salto de 60 a 144 Hz es enorme. Lo nota cualquiera, jugando y también moviendo el ratón por el escritorio. Si vienes de 60 Hz, es la mejora más satisfactoria que puedes hacer.

De 144 a 240 Hz la diferencia existe, pero es mucho menor. La aprecian sobre todo quienes juegan a cosas competitivas y rápidas.

Por encima de 240 Hz entramos en rendimientos decrecientes bastante marcados. A menos que compitas en serio, ese dinero rinde más en resolución o en calidad de panel.

La sincronización adaptativa no es opcional

Un monitor normal refresca a un ritmo fijo. La gráfica entrega fotogramas a un ritmo variable. Cuando no coinciden, la pantalla muestra media imagen nueva y media vieja: eso es el tearing, esa línea horizontal que parte la imagen.

La sincronización adaptativa hace que el monitor espere a la gráfica y ajuste su refresco al vuelo. Se acabó el problema.

Los nombres comerciales son FreeSync y G-Sync, pero a estas alturas la mayoría de monitores funcionan con tarjetas de cualquier marca. Comprueba solo dos cosas: que lo tenga, y en qué rango de hercios opera. Si solo funciona entre 48 y 144, por debajo de 48 fotogramas vuelves a tener el problema.

El tiempo de respuesta y el truco del «1 ms»

Aquí hay marketing puro y conviene saberlo.

Casi todos los monitores para jugar anuncian «1 ms». Esa cifra se mide en el escenario más favorable posible y con el modo de aceleración de píxeles al máximo, que a menudo introduce otro defecto: un halo claro detrás de los objetos en movimiento.

Lo que de verdad importa es el tiempo de respuesta medido en condiciones reales, y ese lo publican los laboratorios independientes, no los fabricantes.

Una regla útil: si dudas entre dos monitores y uno es OLED, ese va a ser más rápido, porque el píxel se apaga al instante. En LCD, los IPS rápidos van bien y los VA arrastran más en escenas oscuras.

El tamaño depende de la distancia

En un escritorio te sientas a unos 60 u 80 centímetros, mucho más cerca que del televisor. Eso cambia las cuentas.

TamañoResolución recomendada
24″1080p. Con más resolución no apreciarías la diferencia a este tamaño.
27″1440p. Es la combinación más equilibrada que existe.
32″1440p o 4K. En 1080p se verían los píxeles.
34″ ultrapanorámico3440 × 1440. Muy inmersivo, aunque algunos juegos lo soportan regular.

Sobre los curvos: en un panel grande o ultrapanorámico ayudan a que los bordes queden a distancia parecida que el centro. En un 24″ plano no aportan nada. Y para trabajo con líneas rectas (diseño, planos) pueden molestar.

El HDR, con una advertencia

El HDR bien hecho es espectacular. El problema es que la etiqueta se pone en monitores que no pueden ofrecerlo.

Un monitor con la certificación más básica apenas se distingue de uno sin HDR, y en algunos casos activarlo empeora la imagen. Para que aporte de verdad hacen falta brillo alto y atenuación por zonas, o un panel OLED.

Si el HDR te importa, mira el nivel de certificación y el número de zonas de atenuación. Si no aparece ese dato, probablemente no las tenga.

Lo que se olvida

  • El soporte. Muchos monitores traen uno que solo se inclina. Si quieres ajustar altura, mira que la base lo permita o que admita brazo VESA.
  • La versión de los puertos. Para muchos hercios a alta resolución hace falta DisplayPort moderno o HDMI 2.1. Un cable o puerto antiguo te limita sin avisar.
  • El cable incluido. A veces viene uno que no da para el máximo del monitor.
  • Píxeles muertos. Mira la política del fabricante antes de comprar. Algunos exigen varios píxeles defectuosos para aceptar la devolución.

Y lo primero que deberías hacer al enchufarlo: entrar en la configuración de pantalla del sistema y comprobar que está funcionando a sus hercios máximos. Windows a menudo los deja en 60 por defecto, y hay gente que juega meses en un monitor de 144 Hz sin usarlos.

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